
Por mas que trataba de descifrar el extraño dialecto, era inútil, ninguna palabra tenia sentido, volvió a la primera hoja, cuando iba a cerrarlo y dejarlo sobre la mesa, una gota de sangre fue a caer sobre el libro, pero no dejo mancha, fue absorbida por el papel, las letras poco a poco fueron cambiando, moviéndose como hormigas formando breves versos.
“solo aquel que jure a la Dama Plateada,
recibirá la llave para descifrar los misterios
que se avecinan, pero para ello deberá dejar
una parte de si mismo para cerrar el juramento.”
Poco después el verso desapareció, no entendía que quería decir aquellas palabras, ni quien era la “Dama plateada”, lo único que tenia claro era que no era normal lo que había sucedido. Miro a su alrededor y aun seguía sola; iba a marcharse dejándolo allí, pero algo la detuvo, volteo a verlo por ultima vez, tenia claro que si lo dejaba ahí sería quemado, lo cogió y se fue, nadie lo echaría de menos, ahora ya era suyo.
Ya en su cuarto se dedico a pensar como descifrar el contenido del manuscrito; por lo que había visto, sus páginas reaccionaban con la sangre, pero perdería toda su sangre antes de poder leerlo, mientras divagaba entre las posibles soluciones, se hizo presente el sueño, se quedo dormida con el libro entre sus manos. Al día siguiente se levanto antes de que amaneciera, en los momentos en que se vestía y arreglaba sus cosas para las clases como hacia habitualmente, se percato que el día anterior no se había topado con su negra mascota, ni siquiera para comer, esto la dejo preocupada ya que nunca desaparecía, siempre había creído que no tenia hogar y fue por este motivo que lo adopto.
Cuando acabo de arreglarse recordó el motivo por el que ayer por la tarde estaba en la biblioteca, no había hecho el informe que le dejo como castigo la superiora, tomo sus cosas y escondió el libro bajo la cama, luego corrió para hacerlo, si no lo hacía la expulsarían de la escuela.
_ ¿Por qué siempre olvido las cosas importantes?, por suerte me levanto temprano.
Ya en el lugar, inicio su trabajo; no demoro mucho, estaba acostumbrada a hacer esos informes ya que siempre estaba castigada, había desarrollado bastante su capacidad de redacción, tomo las hojas y las guardo en su bolso, recorrió el lugar con la mirada a ver si encontraba a su peludo amigo sin resultados, temía que lo hubieran encontrado, aun que tenia la esperanza de que estuviera en otro lugar de la escuela, después se dirigió a su salón, aceptando esta posibilidad de buena gana. Como de costumbre ya estaban todos en sus lugares, mientras ella se sentaba en el suyo, junto a la ventana para poder ignorar la clase con mayor facilidad. Estaba viendo el paisaje y al mismo tiempo pensaba en los versos del libro, y cual seria su significado que se escondía tras esas palabras, se encontraba tan concentrada que ni siquiera noto cuando la profesora se había situado a su lado.
_ Nibay, ¿Puedes repetir lo que acabo de decir?
_ Pues vera…. lo cierto es que no estaba escuchando.
_ eso pensé; si pusieras más atención, serias una destacada estudiante,
¿Por qué siempre haces todo lo contrario?
_ No se, siempre he sido igual, además disfruto irritar a los maestros.
_ dime…—suspira profundamente— ¿Qué voy a hacer contigo?, se que tu estadía aquí pende de un hilo, tienes demasiadas faltas menores además de las graves, una más y serás expulsada, solo por eso te la dejare pasar esta vez.
_ gracias… pero, ¿Por qué me ayuda? No lo entiendo, usted no pierde, ni gana nada si me expulsan.
_ No lo se, supongo que me caes bien. De todas formas haz el intento de sacar mayor provecho de lo que estamos estudiando.
_ Si lo haré, gracias de nuevo. Después de clases me gustaría hablar con usted.
_ Por supuesto pero tendrá que ser por la tarde, ven a buscarme a eso de las siete a la sala de maestros.
_ Esta bien.
Así continuo la clase y la mañana sin mayores novedades para Nibay, mientras esperaba para juntarse con la señorita Irvanette, salio a dar una vuelta a los jardines buscando un lugar tranquilo para descansar, recorrió una gran distancia, hasta que llego a una pérgola aislada de los ruidosos estudiantes y del mundo entero, se recostó a reposar cuando apareció Athem su gato, y se tendió a su lado.
_ ¿Dónde has estado?, me tenias preocupada, seguro estabas haraganeando por ahí—le observaba a los ojos y acariciaba su lomo—ojala tuviera tu suerte, podría ir y venir sin responsabilidades ni obligaciones.
Se quedaron así largo rato hasta que se enfrío la tarde, metió al animal dentro del bolso para encontrarse con su maestra, necesitaba sacarse las dudas que tenía o no podría dormir tranquila y quien mejor para aclararlas que su maestra de “Historia de la Literatura”. Tardo un poco en llegar al salón, sin embargo la maestra aun la estaba esperando.
_ Toma asiento, creí que no vendrías.
_ Lo que sucede es que me retrace, estaba al fondo de los jardines.
_ ya veo, y ¿Qué es lo que quieres consultarme?
Antes de responder a la pregunta Nibay tuvo que meditar un poco, debía ver hasta que donde podía contarle del libro, no quería que pensara que estaba loca, ni que le fuera a quitar el libro, así que resolvió contarle solo el verso, que se lo explicara y se iría.
_ Vera, lo que pasa es que mis tíos me enviaron un libro muy antiguo y hay un verso que no entiendo muy bien.
_ ¿Y ese libro fue revisado por la hermana Ángela?—la miro por unos instantes con expresión enigmática—.
_ Si por supuesto, si no fuera así no estaría en mis manos—mintió, si lo llegaba a ver la hermana seria el fin—.
_ En fin ¿de que trata el verso?
_ Pues de lo siguiente…. —lo recito como si estuviera frente a ella, lo había memorizado sin darse cuenta—… y eso es todo.
_ Entiendo, muy particular tu libro, se nota que es antiguo, por lo que veo, lo mas probable es que la Dama Plateada sea el nombre con el que se refieren a la luna. En algunas culturas la adoraban y hacían sacrificios en su honor, y según entiendo para obtener el conocimiento el personaje deberá dejar algún tipo de ofrenda a la luna.
_ Muchas gracias, ya me tengo que ir, es bastante tarde y pronto empezara el toque de queda, no quiero encontrarme con alguna de las hermanas.
_ Si será lo mejor, solo espero que no andes haciendo nada raro, por que cualquier cosa que tenga que ver contigo tiene relación con quebrantar las reglas del colegio.
_ por supuesto que no, no se preocupe es solo una historia, nada más.
_ Nos vemos mañana, descansa y no vayas a trasnochar con ese libro tuyo, quiero que estés atenta a mi clase.
_ Hasta mañana.
Al salir estaba muy nerviosa y molesta, la señorita Irvanette había demostrado ser más perspicaz de lo que pensaba, pero lo que realmente le molestaba era el no haberse dado cuenta de algo tan simple como que la Dama Plateada era la luna, ahora por el descuido de preguntarle a su maestra tendría que esperar un tiempo antes de probar las palabras del libro, esta idea hacia que la curiosidad la consumiera aun más. ¿Qué pasaría si le juraba a la luna? ¿Cambiaria algo o todo seguiría igual?, era algo que debía averiguar, aun así tendría que esperar un mes o por lo menos hasta que Irvanette lo olvidara, para no levantar sospechas, no que le atraparan. Mientras caminaba rumbo a su cuarto Athem asomo la cabeza fuera del bolso, sus ojos centellaron con un brillo inusual como si supiera más de lo que había oído, Nibay se percato de esto y acaricio detrás de sus orejas.
“solo aquel que jure a la Dama Plateada,
recibirá la llave para descifrar los misterios
que se avecinan, pero para ello deberá dejar
una parte de si mismo para cerrar el juramento.”
Poco después el verso desapareció, no entendía que quería decir aquellas palabras, ni quien era la “Dama plateada”, lo único que tenia claro era que no era normal lo que había sucedido. Miro a su alrededor y aun seguía sola; iba a marcharse dejándolo allí, pero algo la detuvo, volteo a verlo por ultima vez, tenia claro que si lo dejaba ahí sería quemado, lo cogió y se fue, nadie lo echaría de menos, ahora ya era suyo.
Ya en su cuarto se dedico a pensar como descifrar el contenido del manuscrito; por lo que había visto, sus páginas reaccionaban con la sangre, pero perdería toda su sangre antes de poder leerlo, mientras divagaba entre las posibles soluciones, se hizo presente el sueño, se quedo dormida con el libro entre sus manos. Al día siguiente se levanto antes de que amaneciera, en los momentos en que se vestía y arreglaba sus cosas para las clases como hacia habitualmente, se percato que el día anterior no se había topado con su negra mascota, ni siquiera para comer, esto la dejo preocupada ya que nunca desaparecía, siempre había creído que no tenia hogar y fue por este motivo que lo adopto.
Cuando acabo de arreglarse recordó el motivo por el que ayer por la tarde estaba en la biblioteca, no había hecho el informe que le dejo como castigo la superiora, tomo sus cosas y escondió el libro bajo la cama, luego corrió para hacerlo, si no lo hacía la expulsarían de la escuela.
_ ¿Por qué siempre olvido las cosas importantes?, por suerte me levanto temprano.
Ya en el lugar, inicio su trabajo; no demoro mucho, estaba acostumbrada a hacer esos informes ya que siempre estaba castigada, había desarrollado bastante su capacidad de redacción, tomo las hojas y las guardo en su bolso, recorrió el lugar con la mirada a ver si encontraba a su peludo amigo sin resultados, temía que lo hubieran encontrado, aun que tenia la esperanza de que estuviera en otro lugar de la escuela, después se dirigió a su salón, aceptando esta posibilidad de buena gana. Como de costumbre ya estaban todos en sus lugares, mientras ella se sentaba en el suyo, junto a la ventana para poder ignorar la clase con mayor facilidad. Estaba viendo el paisaje y al mismo tiempo pensaba en los versos del libro, y cual seria su significado que se escondía tras esas palabras, se encontraba tan concentrada que ni siquiera noto cuando la profesora se había situado a su lado.
_ Nibay, ¿Puedes repetir lo que acabo de decir?
_ Pues vera…. lo cierto es que no estaba escuchando.
_ eso pensé; si pusieras más atención, serias una destacada estudiante,
¿Por qué siempre haces todo lo contrario?
_ No se, siempre he sido igual, además disfruto irritar a los maestros.
_ dime…—suspira profundamente— ¿Qué voy a hacer contigo?, se que tu estadía aquí pende de un hilo, tienes demasiadas faltas menores además de las graves, una más y serás expulsada, solo por eso te la dejare pasar esta vez.
_ gracias… pero, ¿Por qué me ayuda? No lo entiendo, usted no pierde, ni gana nada si me expulsan.
_ No lo se, supongo que me caes bien. De todas formas haz el intento de sacar mayor provecho de lo que estamos estudiando.
_ Si lo haré, gracias de nuevo. Después de clases me gustaría hablar con usted.
_ Por supuesto pero tendrá que ser por la tarde, ven a buscarme a eso de las siete a la sala de maestros.
_ Esta bien.
Así continuo la clase y la mañana sin mayores novedades para Nibay, mientras esperaba para juntarse con la señorita Irvanette, salio a dar una vuelta a los jardines buscando un lugar tranquilo para descansar, recorrió una gran distancia, hasta que llego a una pérgola aislada de los ruidosos estudiantes y del mundo entero, se recostó a reposar cuando apareció Athem su gato, y se tendió a su lado.
_ ¿Dónde has estado?, me tenias preocupada, seguro estabas haraganeando por ahí—le observaba a los ojos y acariciaba su lomo—ojala tuviera tu suerte, podría ir y venir sin responsabilidades ni obligaciones.
Se quedaron así largo rato hasta que se enfrío la tarde, metió al animal dentro del bolso para encontrarse con su maestra, necesitaba sacarse las dudas que tenía o no podría dormir tranquila y quien mejor para aclararlas que su maestra de “Historia de la Literatura”. Tardo un poco en llegar al salón, sin embargo la maestra aun la estaba esperando.
_ Toma asiento, creí que no vendrías.
_ Lo que sucede es que me retrace, estaba al fondo de los jardines.
_ ya veo, y ¿Qué es lo que quieres consultarme?
Antes de responder a la pregunta Nibay tuvo que meditar un poco, debía ver hasta que donde podía contarle del libro, no quería que pensara que estaba loca, ni que le fuera a quitar el libro, así que resolvió contarle solo el verso, que se lo explicara y se iría.
_ Vera, lo que pasa es que mis tíos me enviaron un libro muy antiguo y hay un verso que no entiendo muy bien.
_ ¿Y ese libro fue revisado por la hermana Ángela?—la miro por unos instantes con expresión enigmática—.
_ Si por supuesto, si no fuera así no estaría en mis manos—mintió, si lo llegaba a ver la hermana seria el fin—.
_ En fin ¿de que trata el verso?
_ Pues de lo siguiente…. —lo recito como si estuviera frente a ella, lo había memorizado sin darse cuenta—… y eso es todo.
_ Entiendo, muy particular tu libro, se nota que es antiguo, por lo que veo, lo mas probable es que la Dama Plateada sea el nombre con el que se refieren a la luna. En algunas culturas la adoraban y hacían sacrificios en su honor, y según entiendo para obtener el conocimiento el personaje deberá dejar algún tipo de ofrenda a la luna.
_ Muchas gracias, ya me tengo que ir, es bastante tarde y pronto empezara el toque de queda, no quiero encontrarme con alguna de las hermanas.
_ Si será lo mejor, solo espero que no andes haciendo nada raro, por que cualquier cosa que tenga que ver contigo tiene relación con quebrantar las reglas del colegio.
_ por supuesto que no, no se preocupe es solo una historia, nada más.
_ Nos vemos mañana, descansa y no vayas a trasnochar con ese libro tuyo, quiero que estés atenta a mi clase.
_ Hasta mañana.
Al salir estaba muy nerviosa y molesta, la señorita Irvanette había demostrado ser más perspicaz de lo que pensaba, pero lo que realmente le molestaba era el no haberse dado cuenta de algo tan simple como que la Dama Plateada era la luna, ahora por el descuido de preguntarle a su maestra tendría que esperar un tiempo antes de probar las palabras del libro, esta idea hacia que la curiosidad la consumiera aun más. ¿Qué pasaría si le juraba a la luna? ¿Cambiaria algo o todo seguiría igual?, era algo que debía averiguar, aun así tendría que esperar un mes o por lo menos hasta que Irvanette lo olvidara, para no levantar sospechas, no que le atraparan. Mientras caminaba rumbo a su cuarto Athem asomo la cabeza fuera del bolso, sus ojos centellaron con un brillo inusual como si supiera más de lo que había oído, Nibay se percato de esto y acaricio detrás de sus orejas.